?

Log in

Previous Entry | Next Entry

Esta semana ha sido muy dura para mí. Primero el lunes tuve que llevar un familiar a la clínica y luego recorrer farmacias buscando un  medicamento. Lo encontré al fin por la tarde, cuando casi perdía las esperanzas.
Ese mismo día me entero de que la persona que más quiero en el mundo, mi hermano,  está mal. Eso ha sido muy duro.
Después jornadas intensas de ensayos para que saliera el acto de navidad, que yo inicié como tradición en el colegio desde hace años, pero al que andaba evadiendo. Escribí en noviembre el escueto guión, elegí casi todas las canciones y lo dejé en manos del profe de cultura y la bibliotecaria, que estaba loca por encargarse de los bailes.
Resultó que en un mes no avanzaron mucho y no se llevaban bien. Les tuve que tratar como a los niños, jugar a la psicología inversa y todo.
Como tuve la genial idea de escoger a última hora para ciertos papeles a las niñas más problemáticas del colegio, estuve de sobresalto en sobresalto. Con decirles que hoy iba una a pelearse con otra en la calle.
Ha sido demasiado...
Aunque mantuve a esas niñas en el acto, a pesar de que estuvieron dos veces esta semana en dirección, porque ellas nunca han mostrado ese tipo de iniciativa y estoy segura de que tienen un montón de complejos encima. Vestirlas de angelitas y hacerlas bailar el aguinaldo de Niño Lindo con una expresión alegre ha sido todo un logro.
Así que este estres me lo he buscado yo, porque para poner más picante quise presentar el acto varias veces, dos el viernes y una hoy domingo.
He recordado con todo esto la razón por la que creé un día un grupo de teatro en el cole y la razón por la que lo dejé. El desgaste emocional es muy intenso.
Ahora me he encerrado en mi torre con un humor de perros y amenacé con no salir hasta la próxima semana. Ojalá pudiera...